miércoles, 23 de febrero de 2005

Dany 2

La Morocha no me mató, y ni siquiera necesité ir a tomar el famoso café para enterarme de que íbamos para el mismo lado. Eso sí, cada vez me cuesta más ir al cyber, no es como al principio, cuando las ganas de leerlo me devoraban. Quizás es porque estamos entrando en terreno más concreto, y eso me da más miedo. Quizás es porque Pablo reaccionó y es más difícil tomar decisiones cuando él no parece de piedra.. Hoy, mientras estaba sola dándole de comer a Tai, lloré por él. Un llanto apagadito, mientras miraba cómo jugaba la bebé que no vamos a tener nunca. Porque tengo que concentrarme en que nuestros caminos son diferentes, en que no queremos lo mismo... aunque lo quiera mucho. Y también tengo que plantear un tiempo para arrancar con el famoso café, aunque a veces parece que si no hago las cosas la vida me va a pasar por arriba. Va a ser difícil, hay que pensar en ocupar el lugar de una mina espectacular, linda, inteligente; en dos chicos que no son ni van a ser míos nunca; en el "encuentro" de las dos familias como familia... y en qué pasa si no funciona. Soy muy complicada? Quizás sí... pero esto es más fuerte que cualquier relación anterior, tiene mucha carga emocional. Y yo tengo un miedo!

viernes, 18 de febrero de 2005

Dany 1

Qué situación extraña. no? Y creo que también es la primera vez que escribo estando contenta... Sé que es un quilombo, que ni siquiera debería probarlo, pero si las respuestas del otro lado fueran distintas, al menos dejaría de hacerme la cabeza un poco... Cada sms, cada mail, me demuestra un poco más que no estoy errada, que estamos yendo para el mismo lugar. Y cada falta de Pablo me dice que aunque él lo intente, le va a ser imposible llenar el espacio que yo pretendo (ese que deja vacante mi Príncipe Azul cada vez que me doy cuenta de que no existe...) Si esto arranca, si las cosas se dan bien, es inevitable que la cosa está lejos del Príncipe. Tiene demasiado compromiso afectivo, mucha demanda, y además pasó muy poco tiempo. Pero ya no puedo negarme que algo hay. Y pobre Pablito, con tan pocas armas para defenderse (aun cuando todas y cada una se las puse delante para que aprendiera a usarlas). Es buen pibe, pero no me alcanza más con eso. Me arrepentiré? Al menos creo que no me voy a ir sin saberlo. Y quizás funcione, y arranque con una familia a medio armar donde en el fondo no sea tan difícil entrar... (de verdad creo eso? Creo en Nico aceptándome como reemplazo de su mamá, sacándole el tiempo con su viejo? No, probablemente me odie... y mi amiga la Morocha va a matarme en cuanto se entere...)