Cómo seguir?
Tengo ganas de mandarte a la mierda. Con onda, claro, no me olvido de quién sos. Pero quiero decirte que no quiero seguir más. Por qué? Porque me parece que si seguimos así no va a faltar mucho para que en vez de salirme el actual Te Quiero mientras hacemos el amor, se me escape un Te Amo. Y me da pánico, porque todavía ni siquiera llevás bien el primero. Por otro lado sé, estoy segura, de que tendría que tener mis pensamientos mucho más claros antes de presionar. Que debería estar absoluta y totalmente convencida de que ese Te Amo es así, de que no está corrompido por el gustito de lo prohibido, del no tenerte. Cada vez me duele más escucharte hablar con ella u oír los comentarios idiotas que hacés sobre tu casa, tus hijas, tu vida sin mí. Y eso, al crecer, me demuestra que no estoy muy errada al querer sacarte de mi cabeza. Si no me lo banco ahora, a los 4 meses, cómo voy a hacer al año? Y yo que pensaba que el otro lugar, en el que ahora estás vos, era feo... pobre Charlie, tener que bancarse un año de ser el Amante! Por más que quieras tu soledad, libertad e independencia, el saber que la otra persona está con alguien más es devastador. Bueno, al menos lo hablamos. No llegué a decirte todo mi discurso preparado de ayer al mediodía (en el que insistía en que puedo “programarme” para no quererte, pero que eso sería sólo coger, y que me sentiría más culpable de lo que ya me siento si fuera así, y que por eso deberíamos dejar todo acá), pero se planteó la base para lo que sea que siga. Se te llenaron los ojos de lágrimas, te vi. Y murmuraste algo mientras yo hablaba por teléfono: no te escuché y no volví a preguntarte que fue, pero sé que te está doliendo, sé que cuando te caiga la ficha de que quizás te dejo, al menos la estantería te va a quedar patas arriba. Decís que tenés gelatina en el cerebro, yo siento que cada vez me es más difícil dejar de pensar: será que te estoy comiendo la cabeza? Te debo muchas, desde sentirme cómoda con mi día a día hasta hacerme hablar de los problemas, los miedos, las frustraciones... hacerme sentir bien conmigo, querida. Si no sufro cuando sé que todas las noches dormís en otra cama? Obvio, pero al mismo tiempo disfruto de mi libertad duramente conquistada, y me duermo pensando que me estás abrazando fuerte, haciendo una cucharita que muy pocas veces tuvimos oportunidad de hacer de verdad... (parte de esto lo leíste, y me lo contaste, algunos días después de que yo lo escribiera... hasta dónde llegaste? Qué entendiste de lo que pudiste leer?)
