miércoles, 7 de junio de 2006

Pesadillas

Van dos veces, y ya me da miedo. Y no me animo a agarrar el teléfono, no puedo terminar de imaginarme cómo contestarían. Pero sé, en algún rincón de mi alma, que ella me necesita, que debería aparecer, aunque me coma una puteada sólo por pensar que mi sueño puede tener algo de premonitorio. La primera vez fue el viernes: había salido con Juan, fue una tarde/noche complicada, puede haberme dejado un par de fantasmas en la cabeza, aunque terminó bien. Soñé que tenía un bebé en brazos, cubierto con una mantita, y cuando la corría y lo miraba era el Negro, puro ojazos oscuros y tristes, mirándome y diciéndome que la llame, que su mamá necesitaba hablar conmigo. Y el sábado fue otra vez, un sueño menos angustiante pero igual de fuerte: estábamos sentados en una mesa, una especie de restaurant, Juan, yo, él y una mina que debía ser su pareja. Empezabamos medio peleando, discutiendo por las mismas cosas por las que, después de 7 años de vivir juntos, dejamos de hablarnos de un día para otro. Y de repente se quedó callado y me volvió a decir que la llame, que Lidia estaba mal, que me precisaba. Sigo sin animarme, no puedo agarrar el teléfono aunque ya lo consulté con todos mis amigos y lo máximo que dicen es "qué de malo puede pasarte?". No sé, quizás es de exagerada, quizás de maricona, pero si no digo por qué llamo después de 3 años... por qué llamo???

martes, 6 de junio de 2006

Más de un mes y medio sin escribir

... y eso que han pasado cosas! Finalmente estalló la situación con mi jefe. Era inevitable, se nos salía por los poros, un simple "buen comportamiento" nos mantenía a raya... Y así fue, después de tantos viernes de salidas, de cafés, charlas, de cada vez sentirnos más cerca... Lo dijo, y aunque lo esperaba no supe bien qué responder. Siempre me fue más fácil que me arrebaten, creo que ya lo conté. Pero él es un señor grande, no arrebata a nadie hace tiempo, si es que alguna vez lo hizo... Y preguntó, y esperó respuesta... Y si te digo la verdad, ya no recuerdo qué contesté, pero sé que un rato después me estaba partiendo la boca mal, ahí sí sin pedir permiso... Y que nos matamos en el mismo bar donde alguna vez fui con Dany, y después en el auto, delante de la gente que pasaba, y yo sólo podía pensar "pero es casado, cómo puede ser que no le importe nada?". Y me dejé llevar, y después, con la medibacha acartonada, como dice mi adorada Mirta (http://mujergorda.bitacoras.com), me fui para lo de mi amigo el Edu... y me pasé toda la noche diciéndole "Me transé a Juan". Y verdaderamente no lo podía creer... Ese viernes y el sábado que siguió fueron buenos: cada vez que me descubría perdida, también me daba cuenta de que estaba sonriendo... El domingo me cayó un poco la ficha, pero no llegué a bajonearme... Desde ahí hubo muchas charlas, mucho llanto, mucho sexo... cada vez mejor, cada vez más cercano, cada vez más sentido... No tengo idea de cómo seguirá esto, pero por ahora me gusta, y mucho...